Igor Stravinski (1882-1971) mantuvo una estrecha relación con el violinista de origen polaco Samuel Dushkin (1892-1976).

De Samuel Dushkin sabemos que nació en Polonia y que estudió en el Conservatorio de París, posteriormente con Leopold Auer en Estados Unidos y con Fritz Kreisler.

Sabemos también que colaboró estrechamente con Stravinski en la composición de su concierto para violín (1931) y también en la revisión de la parte violinística de otras piezas como el Divertimento, el Duo Concertante o la Suite Italiana.

Sería interesante saber en qué momento comenzaron a trabajar juntos. La “Historia de un soldado” es de 1918 y Stravinski contaba entonces 36 años de edad. La parte de violín es complicada rítmicamente paro también en la escritura. No es la escritura habitual o standard del violín y requiere saber muy bien las posibilidades técnicas de este instrumento para conocer en profundidad qué se puede y qué no se puede hacer.

Me refiero fundamentalmente a la última parte de la obra la “danza triunfal del diablo”.

La afinación por intervalos de quintas justas de las cuerdas del violín ofrece unas posibilidades en cuanto a colocación de los dedos para conseguir tocar las dobles o triples cuerdas. Sobre la partitura no hay nada imposible por lo que requiere de un conocimiento por parte del compositor y un estudio muy paciente por parte del intérprete para “descifrar” lo que el compositor quiere que se oiga ya que no es una escritura “habitual”.

Si en la composición de la “Historia de un soldado” Samuel Dushkin o cualquier otro violinista no estuvo implicado, quiere decir que Igor Stravisnki conocía muy bien las posibilidades de este instrumento.

Esto es lo que diferencia un buen compositor del resto.

Si ese nivel de conocimiento se hace generalizado a todos los instrumentos de la orquesta y además se tiene la habilidad de combinar esos sonidos, entonces tenemos un resultado excelente.

Compositores como Mozart o Beethoven, primero que compositores fueron grandes instrumentistas, conocían desde dentro las posibilidades de un instrumento como el piano o el violín ya que incluso fueron también reconocidos en las salas de conciertos por su dominio de estos instrumentos.

Los compositores se sirven de los intérpretes para hacer su obra escuchable y los intérpretes ponen todo su empeño para dar una lectura coherente a sus obras.

¿En qué momento de la historia de la música empieza a disociarse la figura del intérprete del de compositor?

 

Déjame tus comentarios para saber tu opinión al respecto.

 

¿Te ha gustado ese artículo?

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)

Cargando…